Cómo la adaptación y la repetición pueden convertir nuestras respuestas aprendidas en patrones automáticos.
¿Te has preguntado alguna vez por qué sigues haciendo cosas que sabes que no te benefician? ¿Por qué vuelves a decir que sí cuando querías decir que no? ¿Por qué reaccionas a la defensiva ante determinados comentarios o necesitas tenerlo todo bajo control?
A veces sabemos que ciertos comportamientos no nos ayudan. Incluso prometemos que la próxima vez actuaremos de otra manera. Sin embargo, cuando llega el momento, volvemos a responder igual.
Quizá la explicación no esté únicamente en nuestra falta de voluntad, sino en algo profundamente humano: nuestra extraordinaria capacidad para adaptarnos y aprender mediante la repetición.
Aprendimos a adaptarnos para desenvolvernos en la vida
Desde que nacemos, nuestras experiencias nos enseñan formas de relacionarnos con el mundo. Aprendemos qué comportamientos nos ayudan a sentirnos seguros, conseguir reconocimiento, evitar conflictos o satisfacer nuestras necesidades.
Alguien que creció en un entorno donde expresar desacuerdo provocaba discusiones pudo aprender a callarse para mantener la paz. Otra persona que recibió reconocimiento principalmente por sus logros pudo acostumbrarse a exigirse constantemente.
Estas respuestas no significan necesariamente que haya algo equivocado en nosotros. Muchas son formas de adaptación que tuvieron sentido en determinadas circunstancias.
El problema surge cuando las circunstancias cambian, pero seguimos respondiendo como si nada hubiera cambiado.
Y entonces aparece una pregunta: ¿por qué nos cuesta tanto cambiar? incluso cuando sabemos que algo ya no funciona?
La repetición: una gran aliada que también puede jugarnos malas pasadas
Entre las grandes prioridades de nuestro organismo están la supervivencia y el uso eficiente de sus recursos. Nuestro cerebro aprende de la experiencia y automatiza numerosas conductas, permitiéndonos realizarlas con menos esfuerzo consciente.
Piensa en cuando aprendiste a conducir. Al principio, coordinar pedales, marchas, espejos y señales requería toda tu atención. Con la práctica, muchas operaciones se volvieron más fluidas y automáticas.
¡Menos mal! Imagínate tener que aprender a conducir cada mañana.
Esta capacidad resulta extraordinariamente útil y explica parte del poder de nuestros hábitos cotidianos.
Pero no solo automatizamos habilidades prácticas. También podemos repetir maneras de reaccionar emocionalmente, relacionarnos o afrontar dificultades.
Quizá aprendiste a complacer para evitar el rechazo, a controlar para sentir seguridad o a hacerlo todo tú porque delegar te resultaba complicado.
Y repetiste esa respuesta una vez, otra y otra.
Hasta que dejó de parecer una elección y empezó a parecer tu manera natural de ser.
Cuando confundimos nuestras adaptaciones con nuestra identidad
Aquí aparece una de las trampas de nuestros automatismos: podemos terminar identificándonos con ellos.
«Es que yo soy así».
«Siempre he sido desconfiado».
«No sé delegar».
«Me cuesta poner límites».
Pero ¿y si algunas de esas características fueran respuestas aprendidas que llevamos años repitiendo?
Esto no significa que nuestra personalidad dependa únicamente de nuestras experiencias ni que todo comportamiento esconda una herida emocional.
Significa que conviene distinguir entre quiénes somos y las maneras de actuar que hemos aprendido, para acercarnos a una forma de vivir más autentica
Ser responsable es una fortaleza, pero asumir todas las responsabilidades puede agotarnos. Ser prudente nos protege, pero una prudencia excesiva puede impedirnos aprovechar oportunidades.
No se trata de juzgar estos comportamientos como buenos o malos, sino de reconocer cuándo nos suman y cuándo nos restan.
Una respuesta útil en el pasado puede convertirse en una limitación en el presente.
Nuestro gran poder: parar, observar y elegir
Desde el coaching exploramos precisamente cómo nos relacionamos con lo que nos sucede. No trabajamos únicamente sobre la situación, sino sobre la persona, sus reacciones, emociones, recursos y posibilidades de respuesta.
Y aquí aparece una palabra fundamental: ELEGIR.
Elegir dónde ponemos nuestra atención, qué actitud adoptamos, cómo respondemos y qué comportamientos queremos mantener o revisar.
Para ello necesitamos detenernos, escucharnos y recuperar presencia. No siempre resulta sencillo: algunos patrones están muy arraigados y cambiarlos requiere práctica, paciencia y, en ocasiones, acompañamiento especializado.
Pero podemos empezar con algo pequeño: crear un espacio entre lo que sucede y nuestra respuesta.
Ese espacio nos permite dejar de reaccionar mecánicamente y comenzar a decidir desde un lugar más consciente.
Una práctica para salir del piloto automático
Te propongo un ejercicio sencillo de autocoaching para esta semana:
1. PARA Y RESPIRA. Cuando reconozcas una reacción habitual, haz una pausa. Respira conscientemente antes de actuar.
2. OBSERVA Y ESCÚCHATE. ¿Qué estoy pensando? ¿Qué siento? ¿Qué necesito realmente?
3. REVISA TU RESPUESTA. ¿Esto que voy a hacer me suma o me resta? ¿Me acerca o me aleja de mi propósito? ¿Estoy actuando por elección o por costumbre?
4. ELIGE CONSCIENTEMENTE. Pregúntate qué actitud quieres adoptar y experimenta una respuesta diferente, aunque sea pequeña: expresar una necesidad,poner un límite, pedir ayuda o escuchar antes de reaccionar.
Como suelo compartir en mis sesiones: si quieres resultados diferentes, necesitas empezar a hacer cosas diferentes.
Y quizá ese sea también el comienzo de una reinvención consciente, que si lo piensas es una de las mejores maneras de salir de los automatismos y renacer mental y emocionalmente, si así nos lo pide el cuerpo.
No podemos vivir sin automatismos, ni sería deseable. Nos facilitan la vida. Lo importante es reconocer cuándo nos ayudan y cuándo nos impiden avanzar.
Tu historia forma parte de ti, pero no tiene por qué escribir todas tus respuestas futuras.
Porque el verdadero cambio comienza cuando dejamos de repetir sin darnos cuenta y empezamos a elegir con consciencia.
Pedro Serrano
Coach personal, ejecutivo y de equipos
www.pedroserrano.coach







