Sufrimos demasiado. ¿Te has parado a pensar en la cantidad de tiempo que sufrimos? ¿Cómo nos afecta estar en esos estados ? ¿ Se puede gestionar el sufrimiento?

No somos conscientes de que sufrimos mucho más de lo que deberíamos, y es que vamos con el piloto automático como en muchas otras cosas y no somos conscientes de que en muchas ocasiones alimentamos y acrecentamos un sufrimiento que no debería estar con nosotros.

Tenemos hábitos, creencias y costumbres colectivas que hacen que el sufrimiento forme parte de nuestra vida. 

Pero nadie nos enseña a gestionar el sufrimiento. Simplemente convivimos con él, llegando incluso a normalizarlo como una manera de estar y de sentir en muchas personas.

Un tema importante para empezar a entender y poder gestionar el sufrimiento, es que el sufrimiento y el dolor son cosas diferentes y aunque van de la mano y están muy relacionadas no son lo mismo.

De esto ya nos hablaba hace más de 2.500 años un ser iluminado como Buda, que nos decía en esta frase tan conocida:

EL DOLOR ES INEVITABLE, EL SUFRIMIENTO ES OPCIONAL.

Y qué razón tenía, cuando analizamos y ponemos en práctica lo que nos compartía.

En esta ocasión te voy a compartir herramientas y experiencias personales  que seguro te pueden ayudar a identificar y gestionar estos estados en los que tantas veces estamos sin necesidad de estarlo.

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EL DOLOR

El dolor es algo que forma parte de nuestra vida, nos guste o no, y es algo real.

Se presenta en muchos aspectos, desde el dolor físico, al dolor mental y emocional. Este dolor lo experimentamos de muchas maneras. 

La pérdida de un ser querido es siempre un momento doloroso. Momentos donde las  circunstancias son adversas o cuando se acaba un amor. Son algunos ejemplos por los cuales debemos de pasar todas las personas.

Cierto es, que todos los seres vivientes tenemos una tendencia natural a evitar el dolor por una parte y de acercarnos al placer, a lo que nos gusta, por otra.

Pero el dolor siempre estará presente y aparecerá en algún momento y por muchos motivos, es inevitable.

Es una experiencia de vida por la que pasaremos de alguna manera tod@s y en muchas ocasiones a lo largo de la vida, y que una vez pasada nos puede traer muchos aprendizajes.

Pasar por el dolor es el peaje que hay que pagar para luego sanar. Muchas experiencias son dolorosas en el momento pero luego son sanadoras y nos valen para seguir evolucionando.

Siempre será determinante y de mucha ayuda la actitud con la que afrontemos la experiencia de pasar por el dolor.

 

EL SUFRIMIENTO

Otro tema es el sufrimiento, que es uno de los efectos que puede generar el dolor en sus inicios. El sufrimiento ya es opcional, sobre todo en su duración e intensidad. Es totalmente subjetivo, es muy muy personal. Solo nosotros podremos mantener y alimentar ese sufrimiento en el tiempo, mucho tiempo después de que haya pasado el acontecimiento que nos causó el dolor.

El sufrimiento se puede mantener en el tiempo asistido y alimentado por los pensamientos y emociones que de manera mecánica e inconscientemente provocamos. Incluso conscientemente como en ocasiones llegamos a hacer.

Cuando recordamos los acontecimientos que provocaron el dolor, en nuestra mente y cuerpo se desencadenan reacciones que nos conectan nuevamente con esa experiencia. En ese momento, para nuestra mente es igual de real que cuando pasó realmente. Volvemos a experimentar ese sufrimiento aun no siendo real en ese momento.

Un ejemplo muy claro puede ser cuando recordamos una disputa, una ruptura. En ese instante nos sentimos igual de mal que cuando pasó. Además si hay detonantes como cierta música, olor, contexto, etc,  puede hacernos revivir esa experiencia más intensamente.

Esto nos sucede de manera inconsciente y automáticamente, tenemos esa tendencia, que siempre nos lleva al sufrimiento.

Lo peor de todo, es que en ocasiones elegimos y nos recreamos en esos momentos que nos hacen sufrir. Lo hacemos de manera consciente.

Este tipo de acciones y con la repetición generan un hábito, que una vez instaurado y hasta normalizado puede convertirse en un rasgo de la personalidad. 

En ese estado de sufrimiento la tendencia es instalarse en el victimismo, en la búsqueda de culpables y en el resentimiento. 

Las personas adoptan el rol de sufridores o sufridoras. Desde este rol perciben y ven la vida distorsionada.

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EL VICTIMISMO (Alimento del sufrimiento )

Esta postura nos aleja de la aceptación y nos evade de tener responsabilidades. Es mucho más fácil culpabilizar que responsabilizarnos, y esta es una tendencia que se da en la mayoría de las personas.

Estas personas siempre se sienten atacadas, menospreciadas, no reconocidas y siempre tienen en la boca un ¿Porqué a mi? Todo me pasa a mí, siempre se repite lo mismo..

Se instalan en la queja, no actúan. No aceptan la situación que les produce el dolor. Desde ese inmovilismo, esperan a que cambie la situación, que cambien las personas, que llegue alguien o algo que les rescate. Y esto que normalmente no sucede, les produce aún más sufrimiento.

Entran en bucle y todo se retroalimenta desde ese estado de victimismo, todo está fatal, por esto, por aquello.Siempre habrá culpables.

Una creencia muy habitual en los sufridores, es que el  pasado tiene más peso que el presente y que además este pasado determinará su futuro, con lo cual se acrecentara un estado de impotencia que les hará sentir aún peor, incrementando además sus inseguridades y miedos, alimentos también para el sufrimiento.

Estas personas buscan llamar la atención e incluso manipulan a su entorno a través de su sufrimiento.

¿ Identificas a este tipo de personas ? ¿Quizás eres una de ellas en ocasiones ?

Sufrir es no responsabilizarse, no soltar, no pasar página..

Es un gran peso que llevamos a nuestras espaldas, y que solo de nosotr@s depende soltar y aligerar.

 

NO ACEPTAR, NO FLUIR CON LOS CAMBIOS

Este es un tema por lo que sufrimos demasiado e innecesariamente. La vida es constante cambio, todo es movimiento, y todo cambia. Cambian las personas, nuestro cuerpo, las situaciones, los entornos, el universo, todo lo que es, cambia.

Y sin embargo nos resistimos a ello, no aceptamos los cambios, desde los nuestros personales a los de las otras personas, situaciones etc. O si los hay queremos que sean a nuestra medida.

Queremos que todo sea a nuestro gusto, que las personas sean como nos gustaría que fueran. Que las circunstancias se amolden a nuestras exigencias, que los entornos y hasta el tiempo que sean como deseamos o nos convenga en ese momento.

Y si hay que cambiar, que sean los demás, nosotros no movemos un dedo.

Luchamos en lugar de fluir. Nos resistimos en lugar de adaptarnos a los inevitables cambios que nos trae la vida.

Estamos a la defensiva y percibimos los cambios como ataques, o algo que no cuadra con lo que esperábamos que fuera. Expectativas no cumplidas. Esto también nos perturba y nos instala en el sufrimiento.

No aceptamos lo que es, lo que hay, lo que pasa, y queremos que sea diferente.Nos resistimos, luchamos y esto nos produce sufrimiento.

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LOS APEGOS ( Principal fuente de sufrimiento)

Los apegos son la mayor fuente de sufrimiento con la que nos podemos encontrar. Y es que apegarnos es sufrimiento garantizado.

Evitar el dolor es una tendencia que tenemos las personas y acercarnos al placer o a lo que nos gusta es la otra parte ( la opuesta ), como os comentaba al principio. 

Y en este caso lo que queremos es que ese placer, eso que nos gusta no desaparezca, que no se acabe, que siga siempre así.

Esto no es posible, y el intentar que así sea nos produce sufrimiento también.

Nos apegamos a las personas, a los objetos, a las circunstancias, a las ideas  y a todo lo que nos haga sentir bien y nos dé placer. 

El riesgo de estar en este estado, es que en la mayoría de las ocasiones las personas no saben que tienen esos apegos o no los perciben como algo negativo.

 

CÓMO DEJAR DE SUFRIR

Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma. (Carl Jung)

Esa frase clarifica y resume mucho el primer y principal paso  para empezar a gestionar el sufrimiento y dejar de sufrir.

En realidad la aceptación es el primer paso en todos los procesos que queramos iniciar. Te diré como Coach Personal, que sin aceptación, no hay por dónde empezar, no hay camino por donde seguir.

Y es que en el tema del sufrimiento como en otros asuntos, no somos conscientes de que vamos con el piloto automático. Somos extremadamente reactivos y pensamos, sentimos y reaccionamos casi de la misma manera todo el tiempo. Y por supuesto con los mismos resultados. 

Estos resultados son estados de perturbación y sufrimiento, que nos hacen tener más inseguridades, nos baja la autoestima y aparecen los miedos. Así que una reacción automática y reactiva suele ser estar a la defensiva, sintiéndonos víctimas y/o buscando culpables.

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LA ACEPTACIÓN

La aceptación es el primer paso, aceptar que estamos sufriendo. Aceptar lo que hay, lo que es, cómo estamos en ese momento. Aceptar sin juicio, sin resistencia el estado en el que estamos.

Ojo, hazte consciente de que aceptar, no es resignarse. Como tampoco lo es, estar de acuerdo en todo. Eso en realidad es no aceptar.

¿Conoces esta frase que dice ? TODO LO QUE NO ACEPTAS TE HACE SUFRIR

Te propongo hacer este ejercicio:

Piensa en un asunto que te haga sufrir. Y a continuación reflexiona relajadamente y analiza qué no aceptas de esa persona, situación, circunstancia etc.

Seguramente esta práctica te dará muchas pistas de dónde está el origen, el motivo de esa perturbación y sufrimiento.

Esta información te será de mucha utilidad y será además un primer gran paso para que empieces a trabajar en ti.

Aceptar lo que hay, lo que es, lo que pasa en el momento, sin  juicio, sin resistencia, sin perturbación, nos ayudará siempre a estar equilibrados y alejados de las perturbaciones y sufrimientos. 

Recuerda que sin aceptación no hay transformación.

 

GESTIÓN DEL CAMBIO

El único cambio posible y con plenas garantías es el tuyo personal. Nadie mejor que tú sabe lo que necesita cambiar o gestionar para estar bien contigo mism@. 

Y cuando no esté lo suficientemente claro, no te preocupes, que la vida te traerá a las personas y situaciones que harán que inicies los cambios y transformaciones que necesites para tu evolución y desarrollo personal o profesional.

Así que deja de intentar cambiar a las personas o a las situaciones. Abandona la idea de poner expectativas en que cambien las personas o circunstancias para que se amolden a tus ideas y propósitos.

Quítate las gafas del juicio ( que casi siempre llevamos puestas) y ponte las gafas del apreciador, y pon el foco en que puedes apreciar de esa persona o situación, que admiras, que te aporta esa nueva perspectiva de ver las cosas.

Este cambio en la manera de ver las cosas te dará más confianza y alegría que harán subir tu estado de ánimo y bienestar, antídotos ideales contra el sufrimiento.

Te hago además estas preguntas:

¿Que es más fácil que cambies tu,  o que cambie la persona a la que quieres cambiar?

¿Que es más probable que cambies tu, o esa situación qué quieres que cambie ?

También podrás experimentar con toda seguridad, que cuando tu cambias, todo cambia.

 

DESAPEGARSE

Tenemos la tendencia de apegarnos a todo lo que nos gusta. Queremos que todo esté siempre a nuestro lado. Queremos poseer y no soltar eso que nos gusta. Que no se acabe nunca. Pero la realidad es que todo es efímero, todo pasa, todo es transitorio.

Pensamos que sin esa persona, ese objeto, esa situación o posesión, no seremos felices, cuando en realidad, cuando nos apegamos demasiado, nos hacemos muy dependientes y sufrimos.

Por supuesto hay que disfrutar de las cosas en su momento y lugar, ese es el regalo del ¨Presentë¨, pero en muchas ocasiones intentamos amarrar esos momentos, personas o situaciones.

Sufrimos pensando en la pérdida anticipadamente.

Así que desapegarse es una práctica un ejercicio que te invito a trabajar para gestionar y sanar el sufrimiento que tenemos por los apegos, sean del tipo que sean.

El desapego es el arte de fluir, de soltar, de confiar, y de no resistirse. Es ser independiente y libre emocional y mentalmente.

El desapego busca que nada te posea, que no seas dependiente de nadie ni de nada. 

Aclarar también que desapegarse, no significa que todo te de igual, pasar de todo, o que nada te importe. Para nada, es todo lo contrario, es disfrutar, vivir el momento y la experiencia pero sin que nos apeguemos.

El desapego es el antídoto ideal  también de otras cosas como: El rencor, la ira, la desconfianza, los celos, expectativas no cumplidas, dependencias materiales, dependencias emocionales y mentales, miedos al qué dirán y alguna que otra cosa más que seguro descubrirás si empiezas a ponerlo en práctica.

Porque recuerda sin experiencia no hay aprendizaje, prueba y comprueba 

Y hablando de apegos y desapegos ¿qué prefieres que te digan…?

Te quiero o te amo.

Te deseo un feliz dia.

 

Pedro Serrano Coach

Coach Personal y Ejecutivo

www.pedroserrano.coach

 

Aquí os dejo también el vídeo de este tema. 

 

 

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