En los últimos años hay una frase que escucho cada vez más en conversaciones, sesiones de coaching o encuentros cotidianos: “Estoy cansad@.”

Pero no siempre es un cansancio físico. No es solo falta de sueño ni exceso de trabajo. Muchas veces es algo más profundo y difícil de explicar: un cansancio emocional.

Personas que aparentemente tienen una vida “normal”, incluso estable, sienten sin embargo una fatiga interior constante. Les cuesta concentrarse, motivarse o simplemente mantener la energía mental durante el día. Y cuando intentan explicarlo, muchas veces no saben muy bien de dónde viene.

La realidad es que vivimos en una época de enorme estimulación mental.

 Sobrecarga digital / ruido mental]

Información constante, redes sociales, presión profesional, comparaciones permanentes, decisiones continuas… La mente apenas descansa.

Por eso cada vez es más importante cuidar tu mente higiene mental. No solo proteger nuestro tiempo o nuestra energía física, sino también aprender a gestionar el ruido mental que nos acompaña a lo largo del día.

Porque nuestros pensamientos   no son neutros. Tienen un impacto directo en lo que sentimos y en cómo actuamos.

Podríamos entenderlo como un pequeño ciclo que ocurre continuamente en nuestra vida interior:

Un pensamiento genera una emoción.

Esa emoción influye en nuestra energía, en nuestra percepción y finalmente en cómo actuamos.

Si una persona pasa gran parte del día pensando “no llego”, “todo es demasiado” o “no soy suficiente”, es muy probable que aparezcan emociones como ansiedad, presión o desánimo. Y esas emociones terminarán afectando a su forma de trabajar, de relacionarse o incluso de descansar.

No siempre estamos cansados de lo que hacemos.

Muchas veces estamos cansados de cómo estamos pensando.

Muchas veces ese cansancio emocional también está relacionado con la forma en la que nos tratamos a nosotros mismos.

Vivimos con un nivel muy alto de autoexigencia y olvidamos algo fundamental construir una autoestima   sana que nos permita relacionarnos con nosotros mismos desde un lugar más amable.

El cansancio emocional suele ser una señal de que algo dentro de nosotros necesita atención: quizá demasiada presión, exceso de estímulos, falta de descanso psicológico o una desconexión prolongada de nuestras propias necesidades.

Por eso una de las habilidades más importantes para el bienestar hoy en día es aprender a escuchar nuestras emociones.

No se trata de evitar las emociones incómodas ni de vivir permanentemente en positivo. Se trata de comprender lo que sentimos y aprender a regular nuestra energía interior. Las emociones son mensajeras y nunca mienten.

 Respiración / pausa]

A veces ese cambio empieza con algo tan sencillo como volver al cuerpo. Parar unos minutos y conectar con la respiración  puede ayudarnos a calmar el sistema nervioso y recuperar claridad mental.

También es importante revisar el ritmo al que vivimos. En una sociedad que premia la velocidad constante, muchas personas han perdido el equilibrio entre hacer, sentir y descansar. Aquí un clásico que no debemos olvidar, dormir mínimo entre 7 u 8 horas, esto es vital para nuestro equilibrio mental, emocional y corporal.

 Equilibrio interior]

Recuperar ese equilibrio no significa hacer menos cosas necesariamente, sino aprender a vivir con más conciencia y menos ruido interno.

Otra herramienta sencilla, pero muy poderosa, es entrenar la mirada hacia lo que sí funciona en nuestra vida.

La mente tiende a enfocarse en lo que falta, en lo que no ha salido bien o en lo que todavía no hemos conseguido.

Por eso cultivar la gratitud   puede cambiar profundamente nuestra experiencia diaria. No porque la vida se vuelva perfecta, sino porque aprendemos a reconocer también aquello que ya está bien. Apreciar es también un entrenamiento que debemos implementar en nuestra vida. Más apreciar y menos juzgar

 Cierre emocional]

Al final, cuidar la vida emocional no es un lujo ni una moda. Es una necesidad.

Porque la calidad de nuestras emociones influye directamente en la calidad de nuestras decisiones, de nuestras relaciones y de nuestra forma de vivir.

Quizá el verdadero reto de nuestra época no sea hacer más cosas, sino aprender a vivir con más conciencia interior.

Escuchar lo que sentimos.

Entender por qué lo sentimos.

Y tratarnos con más de inteligencia emocional en el proceso.

Tal vez entonces descubramos que muchas veces no estamos cansados de la vida.

Estamos cansados de cómo estamos viviendo en nuestra mente.

Pedro Serrano 

PCC Coach – Emocinal – Ejecutivo

www.pedroserrano.coach 

@hazte.consciente

 

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