Su apetecible carta está protagonizada por una formidable cocina española de toda la vida
Ana S. Diéguez
Detrás del famoso estadio Santiago Bernabéu, lejos del ruido de los locales de moda y de los platos que nos salen constantemente en las publicaciones de las redes sociales, ha nacido Fisgón. Un restaurante pequeño en tamaño, pero grande en propósito, que busca devolver a la mesa los sabores auténticos de la cocina española.
Detrás de este bonito proyecto encontramos a Carlos Monje y Néstor López, dos cocineros que se conocieron entre cazuelas y servicios en Le Bistroman Atelier, y que más tarde coincidieron en Papúa y en Abya. Ambos cuentan con una sólida experiencia en cocinas con estrella, y ahora han decidido dejar de mirar al brillo del reconocimiento para volver a la raíz y como ellos dicen “cocinar como lo hacían nuestras madres, con respeto, tiempo y sabor”.
En Fisgón, no hay técnicas modernas, pero sí mucho fuego lento. Cada receta huele a hogar y se elabora sin prisa y con mucho cariño. Su carta, otorga un protagonismo indiscutible al producto de temporada y a los pequeños productores locales, apostando de este modo por la cercanía y la sostenibilidad como pilares de una cocina honesta y con mucha personalidad.
El espacio, con capacidad para tan solo treinta comensales, busca precisamente eso, intimidad, conversación y una experiencia cercana que engancha. En Fisgón no hay nunca protocolos excesivos, sino tan solo buena comida, buen vino y mejor compañía.
La bodega de Fisgón cuenta con unas cuarenta referencias, todas ellas nacionales, con especial mimo hacia pequeños viticultores que trabajan con el mismo respeto que ellos muestran en sus fogones. Cada copa, cuenta una historia que acompaña al plato con naturalidad, pero sin robarle protagonismo, porque Fisgón no busca sorprender, sino reconectar, y hacernos viajar al pasado a través del paladar con aromas que evocan recuerdos y sabores que conquistan los sentidos.
Nuestra velada en Fisgón comenzó con una llamativa ensaladilla «abrandada» de gamba blanca de Huelva que es un verdadero espectáculo.
Continuamos con su aclamado huevo gildero, que fusiona el clásico huevo relleno con las típicas gildas, logrando un resultado realmente exquisito.
Los mejillones tigre que probamos después son un rotundo acierto.
Al igual que las sabrosas migas al pastor y de bosque, que nos hicieron rebañar el plato a conciencia.
Terminamos con uno de sus nuevos postres, los divertidos churros con chocolate «a nuestra manera», que se convierten siempre en el broche final perfecto, especialmente para los más golosos.
Fisgón conquista a los madrileños con sus sabrosos guisos de siempre que saben mejor en compañía de su selecta carta vinos. Un restaurante con mucho encanto, donde se celebra lo esencial… ¡Comer bien y disfrutar de los pequeños placeres de la vida!
Restaurante Fisgón
Dirección: Calle Edgar Neville, 39
28020 Madrid
Teléfono: 91 579 17 14
Ticket medio: 50 €









