generación

Cada generación tiene sus tiempos

El otro día estaba con un amigo y hablábamos de la diferencia de nuestra vida frente a la de nuestros padres con nuestra edad. Cuántas veces les hemos escuchado decir ‘yo con tu edad ya estaba casado, tenía hijos, una hipoteca y mi vida totalmente encaminada’. Y es verdad. Nosotros ahora ni tenemos hijos, ni tenemos hipoteca y posiblemente la vida no del todo encaminada. Generalizo, no todos los treintañeros estamos en la situación que describo, pero sí los suficientes como para que la frase de nuestros padres cobre sentido. 

Comentábamos también la tristeza que nos supone saber que es muy poco probable que nosotros podamos llegar a dar a nuestros hijos la vida que nos han dado nuestros padres. Yo, que soy más de letras que de ciencias, no sé explicar si se debe a la crisis, si se debe a que nos hemos estancado o si se debe a que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, pero lo que sí sé, es el error que cometemos en compararnos con ellos. 

Nuestra generación, como la vida, ha cambiado. Algunos siguen viviendo con sus padres, algunas han decidido retrasar la maternidad y otros siguen estudiando másters como si eso les fuera a garantizar un puesto de trabajo. Reflejarnos en nuestro padres es un error desde el momento en el que los puntos de partida y las circunstancias que lo acompañan son diferentes. 

 

tiempos

 

Quizás el haber nacido en una época de crecimiento económico nos hizo creer que toda nuestra vida sería así y, ahora que han venido las vacas flacas, nos preguntamos cómo vamos a hacer para poder encaminar nuestra vida de la forma que la habíamos imaginado. Quizás no sepamos todavía que cada generación puede tener sus tiempos, que lo mejor de la nuestra está aún por llegar y que la estabilidad de nuestros padres, aunque más tardía, también la encontraremos nosotros a nuestra forma y en nuestro momento.

 

Marina Cortazar
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