Los hermanos Valentí revolucionan Chueca con la apertura de «Caja de Huevos», su nuevo concepto de “bar de avituallamiento”
Tras el fenómeno de Caja de Cerillas, Enrique y Carlos Valentí vuelven a apostar por el centro de Madrid con un formato informal, canalla y sin reservas ubicado en la calle Pelayo.
El huevo como absoluto protagonista se despliega en una carta de “platos rotos” que combina recetas populares con guiños de alta cocina, acompañados de una animada barra y cocina abierta.
El panorama gastronómico madrileño suma un nuevo imperdible con la llegada de Caja de Huevos, la última apuesta de los restauradores Enrique y Carlos Valentí. Ubicado en el número 35 de la emblemática calle Pelayo, en pleno corazón de Chueca, este nuevo espacio nace para recuperar la esencia del bar de siempre, reinterpretado bajo una mirada contemporánea, desenfadada y con el producto como bandera.
Tras el éxito rotundo cosechado con Caja de Cerillas en Chamberí, los hermanos Valentí duplican su apuesta en Madrid con un local de mayor tamaño que destaca por su concepto de “bar de avituallamiento”: un formato a medio camino entre el bar castizo y la casa de comidas moderna, donde no caben los formalismos ni las reservas previas.
Como su propio nombre indica, el ingrediente estrella de la casa vertebra una propuesta divertida y sin complejos. La carta de “platos rotos” rinde culto al producto a través de seis recetas principales de huevos que viajan desde la tradición más reconfortante hasta el lujo accesible: desde opciones con chistorra, guanciale o jamón ibérico, hasta versiones más sofisticadas como los huevos con bogavante al ajillo o con caviar imperial.
El universo de Caja de Huevos se completa con una cuidada selección de bocados de despensa y chacinas (De la alacena), como el lacón de Móstoles, los chicharrones aliñados o la sobrasada Joselito, además de guiños icónicos de la casa madre como sus celebrados macarrones y propuestas indispensables como el rosbif con salsa bearnesa o la ensaladilla de lubina. Para el momento dulce, la carta ofrece clásicos reconfortantes como las natillas quemadas o los canutillos de crema. Todo ello regado con una bodega seleccionada de unas 50 referencias de vino, vermú y cañas bien tiradas.
Un espacio sin protocolos y con vocación de barrio
Situado en la planta baja de un edificio centenario del siglo XIX, el interiorismo de Caja de Huevos huye de la solemnidad. El local integra una animada zona de barra a la entrada —ideal para los encurtidos, salazones y vermús—, un comedor principal presidido por una cocina abierta y detalles singulares como mesas vestidas con manteles de papel.
La filosofía del espacio se resume en su política de espontaneidad: no se admiten reservas. El sistema es tan sencillo como clásico: llegar, buscar un hueco en la barra o en la sala y abandonarse al disfrute. Ya sea para tomar unas patatas bravas y una cerveza al vuelo o para entregarse a una cena informal a base de huevos con bogavante, Caja de Huevos consolida a Chueca como uno de los epicentros culinarios más dinámicos de la capital.
Dirección: Calle de Pelayo, 35, 28004 Madrid (Chueca).
Horario: De martes a domingo en horario continuado de mediodía (12:00 a 00:00 h). Domingos noche y lunes cerrado
.Ticket medio: 40 € – 60 €.
Reservas: No se aceptan reservas (método tradicional de llegada).










